lunes, 20 de mayo de 2013

Gazpacho andaluz

Ingredientes

  • 100 ml de Aceite de Oliva virgen extra ILove Aceite (Picual o Royal)
  • 30 ml del vinagre que más os guste, el de Jerez es mi recomendación
  • 1 Kg. de tomates rojos bien maduros.
  • 1 diente de ajo
  • 150 g. de pan blanco (un trozo), molletes andaluces o si no encontráis pan de trigo blanco (mejor que tenga un día o dos)
  • 1 pimiento verde grande
  • 1 pepino
  • Un pellizco de sal (esto al gusto) y agua como ingrediente opcional
  • Para la guarnición: 1 cebolla pequeña, 1 tomate, 50 g de pimiento verde y 50 g de pepino. (todo en pequeños dados
ecetas de gazpacho hay muchas, tantas como cocinillas, todo el mundo aporta su toque y adecua los ingrendientes a sus gustos o a la temporada. Pero más allá del “con mucho ajo o con poco”, lo importante es el tomate, se dice que el mejor es el de pera aunque yo creo que para un gazpacho inmejorable los tomates deben ser de la huerta y de verdad. Para esta mezcla de tomate, pimiento, pepino, ajo, pan, sal, aceite de oliva virgen extra y vinagre yo empleo esta receta con estas medidas, resultado del consejo de una prima andaluza aunque yo le rebajo el ajo pues me gusta así. Probad y ya me contaréis vuestro toque.

Preparación del Gazpacho andaluz

El gazpacho es una sopa fría servida habitualmente como primer plato, de elaboración muy sencilla y a la que se le añaden diferentes hortalizas y verduras, aliño con aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal. Solo hay que Triturar y ya está pero os lo explicaré con detalle para que lo hagáis en casa y volváis a repetir, seguro que os gusta.
  1. Limpiamos bien los tomates y lavamos toda la verdura que vamos a emplear. Hay que tener en cuenta que es una receta que no va cocinada, y a pesar de acidificarla con el vinagre es muy importante que todo vaya bien limpio. Cortamos en cuartos los tomates y los añadimos a un bol grande.
  2. Pelamos los pepinos y les cortamos los extremos. Los cortamos en trocitos pequeños. Cortaremos del mismo modo la cebolla pelada y el pimiento verde. Reservamos
  3. Cortamos el pan en trozos pequeños y le añadimos un poco de agua, lo dejamos reposar durante unos 10 minutos. Así ayudamos a que el pan se ablande si está muy duro y será mucho más fácil de batir.
  4. Pelamos el ajo y, como lo vamos a usar en crudo, le quitamos el centro para que no repita. Lo añadimos al bol con el tomate, el pan y las demás hortalizas.
  5. Echamos el aceite de oliva virgen extra, el vinagre de Jerez y la sal. Trituramos con la batidora hasta que nos quede una salsa líquida. Pasamos esta salsa por un colador o un chino (un colador con los agujeros algo más grandes que los coladores metálicos de malla) para retirar posibles trozos de piel y pequeñas pepitas que hayan quedado hasta que nos quede lo más fino posible. Probamos si está bien de sal y si no rectificamos con un poco más.
  6. Sólo nos queda meter el bol en la nevera y dejar que se enfríe, en un par de horas lo tendréis bien fresquito y perfecto para probar el mejor gazpacho andaluz.
  7. A la hora de la presentación, lo mejor es ponerlo en un plato hondo o cuenco y acompañar con una guarnición de tomate, pepino, cebolla y pimiento verde en dados pequeños para que no sea molesto a la hora de tomarlo. Para mí, el mejor gazpacho se toma simplemente en vaso y ya está, directamente para el cuerpo. Buen provecho.

Consejos, curiosidades y truquillos para hacer un gran gazpacho:

  • Este cóctel de vitaminas y minerales para el organismo es una fuente natural de vitamina C (principalmente por el pimiento), vitamina A y E, hidratos de carbono, algunos minerales como el fósforo, hierro, calcio, magnesio, zinc, potasio y sodio. Además de fibra vegetal y sustancias antioxidantes como el licopeno, responsable del color rojo del tomate, depurativo y diurético y las cualidades naturales del aove para nuestra salud. Un gran vaso de gazpacho no supera las 100 calorías.
  • Los tomates deben estar maduros, lo notarás al tacto y por su color. Además es importante que sean de calidad para que tu gazpacho marque la diferencia con el de los demás. Eso sí, no esperéis un gazpacho profundamente rojo, eso es imposible.
  • Sofía Acebo me ha dejado información en Facebook, y no he dudado en compartirla con todos/as vosotros, pues merece mucho la pena: “En muchas casas el gazpacho se prepara en gran cantidad y se mete en la nevera. Sirve para acompañar la comida, como aperitivo o para darse un refrigerio entre las comidas. Una amiga de Estepona le pone una hojita de hierbabuena fresca, dice que queda muy refrescante. Además me ha dicho que es mejor no ponerle el vinagre si lo vas a guardar en la nevera para más tarde, que se oxida y coge un sabor metálico. Mejor ponerle limón o bien ponerle el vinagre al servirlo. ¡Buen gazpacho!”
  • Lo que está claro es que gazpacho con tomate no pudo existir antes de la conquista de América (de allá nos trajimos el tomate y los pimientos, entre otras cosillas), que no solo de pan vive el hombre ¡por Dios!.
  • Yo no tengo Thermomix, dicen que se consigue con ella un gazpacho muy fino. Yo uso batidora y os aseguro que vale perfectamente, a lo mejor no queda una crema super fina pero a mí también me gusta ver de qué está hecho y si veo un pequeño trocito milimétrico de piel de tomate me da lo mismo. En Andalucía hace 100 años no tenían Thermomix y les salía increíble, seguro.
  • Para esta receta empleé un aceite que ya conocéis muy bien, el de Fernando Ortega. En este caso me decanté por su variedad Royal, un poco más suave que el Picual, y de excelente calidad. No digo que tenga que ser con el suyo, pero sí es muy importante que empleéis un aove de calidad, a vuestra elección queda.
  • En caso de que seas celiaco, el pan que sea sin gluten, un impresionante chute de vitaminas para los amigos/as celiacos.
  • Cuando lo empleo sólo para beber, un gran vaso para cenar, le añado un poco de agua con lo que queda suelto. Sigue siendo sopa pero más suave, si es para comer mi consejo es que tenga una cierta consistencia. Cuidado, en algún restaurante me he encontrado con un gazpacho completamente aguado y eso tampoco debe suceder.
 Fuente: http://www.recetasderechupete.com/gazpacho-andaluz-una-receta-con-la-alegria-de-la-huerta-el-tomate/5701/

Salmorejo cordobés

  • 150 ml de Aceite de Oliva virgen extra ILove Aceite (Picual o Royal)
  • 1 Kg. de tomates rojos bien maduros.
  • 200 grs. de pan de Telera Cordobesa, molletes o si no encontráis pan de trigo blanco (mejor que tenga un día o dos)
  • 1 diente de Ajo de Montalbán o similar (la cantidad de ajo al gusto, mucha gente le añade sólo medio)
  • 10 grs. de Sal
El salmorejo tiene la consistencia final de un puré o de una salsa espesa y se suele acompañar con otros ingredientes al gusto, aunque yo me quedo con un poco de huevo duro y un buen jamón ibérico. Lo más importante es utilizar un excelente aceite de oliva virgen extra y que los tomates lo acompañen. Es una receta contundente, económica y muy nutritiva, que puede servir como primer plato o como único dependiendo del acompañamiento. He probado salmorejos de todo tipo pero me quedo con la receta que os presento hoy ya que me parece la más tradicional: un salmorejo cordobés sin vinagre (al parecer así es como debe ser).

Preparación del Salmorejo:

El salmorejo es una crema servida habitualmente como primer plato, su elaboración es muy sencilla e incluye un majado o triturado de miga de pan, si es mollete (pan típico en Andalucía) mejor, ajo, aceite de oliva virgen extra, sal y tomates.
  1. Limpiamos bien los tomates y los cortamos en cuartos, los añadimos a un bol grande y trituramos con la batidora hasta que nos quede una salsa líquida. Pasamos esta salsa por un colador para retirar posibles trozos de piel y pequeñas pepitas que hayan quedado al batirlos.
  2. Cortamos el pan en trozos pequeños y los añadimos a la crema de tomate anterior, los dejamos reposar durante unos 10 minutos. Así ayudamos a que el pan se ablande si está muy duro y será mucho más fácil de batir.
  3. Pelamos el ajo y, como lo vamos a usar en crudo, le quitamos el centro para que no repita. Lo añadimos al tomate con el pan.
  4. Echamos el aceite de oliva virgen extra y la sal. Lo pasamos todo por la batidora hasta que nos quede lo más fino posible. Probamos si esta bien de sal y si no rectificamos con un poco más.
  5. Sólo nos queda meter el bol en la nevera y dejar que se enfríe, en un par de horas lo tendréis bien fresquito y perfecto para probar el mejor salmorejo cordobés.
  6. A la hora de la presentación, lo mejor es ponerlo en un plato hondo o cuenco y espolvorear con unas virutas de jamón serrano o ibérico con un punto (10 segundos) de microondas, así conseguiréis un toque crujiente. Además el huevo cocido y unas gotitas de aove le quedan perfecto. Pero no tiene por qué quedar ahí el tema, el consejo regulador del salmorejo también nos recomienda: pepino, pimiento, cebolla, zanahoria, remolacha, melocotón… Pero esto os lo dejo a vuestro gusto, buen provecho.

Consejos y truquillos para hacer un gran Salmorejo:

  • Los tomates deben estar maduros, lo notarás al tacto y por su color. Además es importante que sean de calidad para que tu salmorejo marque la diferencia con el de los demás.
  • Yo en mi caso no tengo Thermomix, dicen que se consigue con ella un salmorejo muy fino. Yo uso batidora y os aseguro que vale perfectamente, a lo mejor no queda una crema super fina pero a mí también me gusta ver de qué está hecho y si veo un pequeño trocito milimétrico de piel de tomate me da lo mismo. En Córdoba hace 100 años no tenían Thermomix y les salía increíble, seguro.
  • Para esta receta empleé un aceite que ya conocéis muy bien, el de Fernando Ortega. En este caso me decanté por su variedad Royal, un poco más suave que el Picual, y de excelente calidad. No digo que tenga que ser con el suyo, pero sí es muy importante que empleéis un aove de calidad, a vuestra elección queda.
  • El origen del Salmorejo es difícil de establecer, aunque seguro que es un plato de origen popular, muy humilde y base de muchas de las comidas de los olivareros, campesinos y pastores. Posiblemente surja como aprovechamiento de trozos de pan duro, majados con agua, sal y ajo. En algún momento se le llegó a incorporar aceite y servía para dar soporte a restos de comida de otros días, nada que ver a los que le añadimos actualmente porque el jamón no solía ser para este plato.
Fuente: http://www.recetasderechupete.com/salmorejo-cordobes-receta-paso-a-paso/3753/